domingo, 24 de febrero de 2013

Solidaridad internacional con el SME

El pasado 19 de febrero se llevó a cabo una reunión de diversos integrantes de la Alianza Trinacional de Solidaridad México-Estados Unidos-Canadá en la sede central del Sindicato Mexicano de Electricistas, donde fue firmada una declaración política por las organizaciones obreras de los tres países, esto desde luego no implica una acción coercitiva hacia el gobierno mexicano, pero si implica una enorme presión hacia el mismo en favor no sólo de nosotros como electricistas, sino en apoyo a todas las organizaciones que nos encontramos en una situación complicada con el gobierno, ¿cuál es esta presión?, sencillo.

México es considerado dentro de la ciencia política como un país autoritario, la diferencia sustancial entre el autoritarismo y el totalitarismo es el sistema político-electoral en sí mismo, mientras que el totalitarismo se distingue por un sistema político antidemocrático, el autoritarismo lo hace por un sistema semidemocrático, esto es, no existe un partido único, se permite la existencia de diversos partidos políticos, incluso de oposición política pero no existe riesgo de perder el poder por parte de la clase dominante debido, en su mayoría, al control gubernamental sobre las instituciones y procedimientos electorales; la finalidad de esto es permitir la organización de distintas ideas para evitar un levantamiento (asegurando, claro, que por más partidos opositores que existan, éstos no tengan oportunidad de llegar al poder) y mostrar ante la comunidad internacional una supuesta democracia al llevar a cabo elecciones para los distintos cargos.

Desde la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que “institucionalizó la revolución”, se ha mantenido al mismo partido en el poder hasta el año 2000 (en que ocurrió otro fenómeno político que explicaré más adelante), surgió como un partido de izquierda, posteriormente, a través del llamado “Pacto de Solidaridad y Unión”, que fue firmado por diversas organizaciones, entre ellas la CTM, los mineros y el propio SME (Osorio Marbán, 1980, pág. 459) se convierte en Partido de la Revolución Mexicana, finalmente, durante el mandato del general Manuel Ávila Camacho, se convierte en PRI como partido Catch-All (mosaico de ideologías); en todo este tiempo sus dirigentes se aseguraron de no permitir la llegada al poder de otros grupos como los opositores a la revolución (hoy conocidos como sinarquistas, de una derecha más extremista que el PAN) o los propios partidos socialistas o comunistas.

En la década de los 80’s, Salinas de Gortari decide dar más “legitimidad” al sistema semidemocrático mexicano a través de la creación del Instituto Federal Electoral quitándole así a la SEGOB la capacidad para llevar a cabo las elecciones, así como oficializar el registro (ante el recién nacido IFE) del Partido Popular Socialista, si bien, todos sabemos que Carlos Salinas fue el último presidente priista electo (los ganadores de la elecciones siguientes fueron Cuauhtémoc Cárdenas (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), y Andrés Manuel López Obrador (2006-2012)), los miembros de la clase dominante en México no permitieron la llegada de la oposición al gobierno, al contrario, se volcaron a apoyar a quienes les convenía de acuerdo a la época, sin embargo éste conocimiento es para los mexicanos, mientras que en el extranjero, el IFE garantiza una elección libre y democrática.

En el año 2000 el PRI y su candidato Francisco Labastida ya no le eran útiles a los dueños de México: los empresarios trasnacionales, ¿Quién mejor para ayudar a sus fines que uno de ellos?, y ¿Quién mejor que un empresario de la trasnacional más importante del mundo: la Coca-Cola?, el apoyo fue para un partido con otro nombre, pero las mismas ideas neoliberales utilizadas desde Miguel de la Madrid, me refiero a Vicente Fox, del PAN. Después de él, se apoyó y financió a Felipe Calderón para usurpar la silla presidencial como se hiciera con Ernesto Zedillo, puesto que la participación de López Obrador como un líder de izquierda con posibilidades de ganar serviría solo como una fachada de democracia, pero no se le permitiría llegar al poder. Durante el calderonato, los empresarios observaron la ilegitimidad del PAN y, para no arriesgarse a que llegara la oposición comenzaron a financiar, desde años antes de 2012, al partido que mostraría una supuesta alternancia de poder pero con la misma política: el PRI y el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, logrando así imponerlo haciendo creer a la ciudadanía que era de los mejores gobernantes de México (el engaño se hizo más evidente con la campaña desatada en el Estado de México “Ganando EPN ganamos los mexiquenses”) para asegurar la derrota de la oposición.

Sin embargo, en una democracia, el gobierno debe reconocer y respetar la libre asociación y la participación política dentro de las distintas vías de participación, entre ellas los partidos, los grupos de presión y los sindicatos, como se observa en países con una democracia más firme (como Estados Unidos) las organizaciones opositoras tienen el respeto e incluso en ocasiones el respaldo del gobierno (la AFL-CIO en Estados Unidos o los medios de comunicación y partidos de derecha en Venezuela), en México, el respeto hacia las organizaciones opositoras como ASSA, ASPA, el SNTMMSRM, el SME, entre otros, no sólo no existe, sino que incluso se atenta contra éstas organizaciones.

Es aquí donde se sitúa el apoyo internacional hacia el sindicalismo democrático, las organizaciones provenientes de democracias firmes se han dado a la tarea de desbaratar la cortina de hierro mexicana, de mostrar ante la comunidad internacional que el gobierno democrático de México es en realidad un gobierno autoritario (conocimiento que era sólo de los politólogos internacionales, ahora hecho público para la comunidad internacional), han demostrado que en México la libertad de asociación y sindicalización es una mera simulación gubernamental, están acabando con la fachada construida durante años por los dueños del dinero.

México ha sido considerado como uno de los países en vías de desarrollo más importantes, con una democracia consolidada, la huelga de la Sección 64 del SNTMMSRM no implicó un riesgo para el gobierno, debido a que argumentó legalidad en todos los actos empresariales y gubernamentales, sin embargo todo esto cambió con la extinción de Luz y Fuerza del Centro, en palabras del propio Calderón “la extinción de LyFC tuvo un costo político muy alto”, pero este costo no fue únicamente en las elecciones, sino en toda la cuestión política: el SME demostró ante la comunidad internacional que la extinción violó las normas mexicanas, demostró la existencia de un gobierno intolerante, no sólo autoritario, sino tendiente al totalitarismo, demostró la ineficiencia e ineficacia de la división de poderes en México (en lugar de funcionar como frenos y contrapesos como lo propusieron los teóricos de la democracia, los poderes legislativo y judicial están subordinados al ejecutivo), todo lo cual no sólo mermó la presencia de México en el contexto mundial, sino que ocasionó un rechazo generalizado hacia el gobierno mexicano, como lo demostraban las manifestaciones en todos los países en que Calderón se presentaba.

¿Qué implica entonces, para el PRI, éste apoyo? La respuesta es simple, ante la comunidad internacional, el proceso electoral de 2012 generó una alternancia en el poder, muchos mexicanos creen que los resultados significaron una verdadera alternancia, el PAN es considerado un partido cuasi - totalitario en diversas partes del mundo y del país, es algo que el PRI (no como gobierno, sino como partido) debe aprovechar, ha intentado, como se muestra en algunos discursos de EPN, colocar al PRI como un partido moderno, respetuoso de las leyes y más tolerante que el PAN, acciones que han fundamentado en el diálogo con las distintas organizaciones en conflicto, sin embargo deben asegurarse de levantar de nuevo esa cortina de hierro semidemocrática, cosa que las actividades realizadas por el SME (desde el pasado diciembre) han entorpecido.

Menciona el delegado de Argentina en la reunión del pasado 19 de febrero:
“Para quienes tenemos la posibilidad de mirar a México desde afuera, nos damos cuenta(…) cómo en México ha habido una continuidad de gobiernos de la derecha, neoliberales, conservadores, que sólo quieren al sindicato como fuera de la democracia (…)y ustedes, como lo sigue siendo Colombia, como lo sigue siendo Guatemala, como lo siguen siendo las realidades crueles de América Latina y América Central, por no hablar de África, por no hablar del sureste Asiático, son las masas que golpean la puerta de la civilización para volver a tener un rol protagónico que nunca han dejado ni vamos a dejar que lo dejen.” (Cortina, 2013)

Eso en sí mismo, demuestra la importancia de éstas acciones y la necesidad de resolver estos conflictos en base a los deberes de un Estado moderno, que son básicamente respetar y garantizar el pluralismo de la sociedad y perseguir fines valiosos: libertad, paz, orden y justicia; el Estado moderno ya no trabaja con "órganos gubernamentales y no gubernamentales" sino que debe respetar la estructura pluralista respetando la libre asociación, como dice ser el Estado mexicano reestructurado por el PRI, , luego entonces, para demostrar esta pluralidad y garantizar la paz, el orden y la justicia debe mostrar la existencia de un Estado de Derecho (que no es más que el sometimiento del gobierno a las leyes), para demostrarlo, debe revertir la ruptura de éste Estado de Derecho realizada por los gobiernos panistas, aquí surge una problemática más para el gobierno.

“Si el derecho humano se violenta, no puede realizarse ninguna acción coercitiva por parte del Estado” ésta fue la premisa base de la libertad de Florence Cassez, fue violado su derecho humano a un debido proceso judicial por lo que el Estado no puede realizar ninguna acción coercitiva contra ella, esto fue sabido por todo el mundo, sin embargo, las demanda del SAE para dar por terminadas las relaciones laborales del SME no es conocida por la comunidad internacional, simplemente fue un laudo de “constitucionalidad” sin violación de derechos humanos, o así lo quisieron hacer ver; pero surge un grave problema para la administración entrante: la premisa citada al principio de éste párrafo es la que rige la legalidad internacional plasmada en distintos convenios de la ONU, de ahí que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, si bien no tiene capacidades coercitivas hacia los gobiernos, si tiene un peso político inmenso, la queja del SME ante la CIDH, en voz de diversos abogados con quienes he comentado este asunto,  saldrá a favor del SME, con lo cual, políticamente se derrumbará no sólo al ejecutivo federal, sino a los tres poderes de la Unión ante la opinión pública mundial, la reconstrucción del Estado de Derecho publicitada por el PRI se pone en grave riesgo.

Jurídicamente el SME y el gobierno ya se encuentran en el mismo nivel para entablar una negociación seria, pero las acciones emprendidas por la representación sindical han mantenido el jaque realizado al gobierno, las protestas en las embajadas muestran a la ciudadanía de los distintos países el bajo nivel de credibilidad del gobierno mexicano, la queja ante la CIDH demostrará la ilegalidad de los actos del gobierno, que se intentó reconstruir con la libertad de Cassez, luego entonces, surge la necesidad de evitar las condenas internacionales y levantar la fachada de democracia ante el mundo ¿cómo? Con un gobierno que “respeta las leyes, la pluralidad y la libertad de asociación”

La vía política en que se ha centrado la lucha de nuestro Sindicato va encaminada a presionar al gobierno a través de acciones político-jurídicas a nivel internacional, el SME demostró entre 2009 y 2012 que México “ya no era el país democrático de antaño” como lo llegaron a mencionar en un momento algunas organizaciones extranjeras, el deber del PRI es levantar la creencia de que la democracia no era falsa en toda la historia de México, sino sólo durante los gobiernos panistas, por lo cual comenzaron por agregar personajes de la izquierda en el gobierno (como Rosario Robles y Mario Di Constanzo), siguieron entablando diálogo con diversos actores políticos y la firma de un “Pacto por México” en cuya justificación se lee:
“Estoy convencido que la fortaleza del pacto radica en sus coincidencias, en hallar dentro de la diversidad ideológica y política de nuestro país la base de un diálogo común. Puedo dar fe de que construir un acuerdo no es tarea sencilla, formar consensos comienza por establecer posiciones diferenciadas, encontrar coincidencias y tener disposición para incorporar posturas ajenas.” (Nuño Mayer, 2013)

Estas acciones están obviamente enfocadas a obtener el apoyo de la ciudadanía y el reconocimiento de la comunidad internacional, con la presión ejercida por las organizaciones extranjeras, todo lo que se realiza tiene un riesgo latente de “venirse abajo”, por lo cual el SME, como el organizador y objeto del apoyo realizado, se convierte en un problema de urgente resolución, tanto a lo interno como a lo externo, más aún debido a la negativa sindical de adherirse al Pacto por México (que en la práctica nulificaría todas las acciones emprendidas por el SME).

La presión ejercida no va a saco roto, se ha observado la necesidad del gobierno de resolver el conflicto antes de que salga del país (el retardo de la SCJN para entregar el engrose a la par de negociaciones productivas SME-SEGOB), el resultado de todo se verá de acuerdo a la capacidad de movilización y sobre todo al poder de convocatoria de nuestro Comité Central encabezado por el camarada Martín Esparza que brinda un elevado nivel de legitimidad hacia nuestra dirigencia. Se ha enviado al gobierno un mensaje con la respuesta del Sindicato respecto al laudo de la Suprema Corte de Injusticia: “No importa que hagan, no nos vamos a ir”, mientras nos mantengamos movilizados no les queda más que resolver de fondo el conflicto, y tras tres años de heroica resistencia cualquiera sabe que la única solución que aceptará el SME será el regreso al trabajo con nuestro Contrato Colectivo y nuestro glorioso Sindicato.

La declaración de la Alianza Trinacional de Solidaridad es clara: no se busca únicamente la reinstalación de los 16,599 trabajadores en resistencia, se busca el respeto a la democracia que debe existir en un Estado moderno al resolver los problemas de los mineros, de los trabajadores de Mexicana de Aviación, del SME y los demás actores sociales, es decir, se exige la democracia y que mejor manera de retomarla que respetando a una de las organizaciones más democráticas del país, si no es que la más democrática: el Sindicato Mexicano de Electricistas. Mientras la presión externa e interna no disminuya, nuestro regreso al trabajo es un hecho.

¡¡¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!!
¡¡¡¡VIVA EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS!!!!

Fraternalmente
“Por el derecho y la justicia del trabajador”

C. Jorge Israel Barroso Mercado
Mantenimiento Electromecánico Toluca
Cred. 228012
Nutra. 099036


Trabajos Citados:

Cortina, R. (2013). Participación en la conferencia de la Alianza Trinacional de Solidaridad. Ciudad de México: RadioSME.

Nuño Mayer, A. (21 de Enero de 2013). El acuerdo como base de la gobernabilidad democrática | Pacto por México. Recuperado el 24 de Febrero de 2013, de Sitio oficial del Pacto por México: http://pactopormexico.org/el-acuerdo-como-base-de-la-gobernabilidad-democratica/

Osorio Marbán, M. (1980). Revolución y Política. Ciudad de México: Investigaciones Técnicas Educativas.

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