Actualmente, a lo largo y ancho de nuestra Nación, se están desarrollando procesos electorales encaminados a la renovación de la Cámara Baja del Poder Legislativo Federal (Cámara de Diputados), y en nuestro Estado, la renovación del Poder Legislativo Estatal y la elección de los ciudadanos que fungirán como miembros de los Ayuntamientos en el período siguiente; proceso electoral que se enmarca en una política de reformas estructurales que eliminan el orden jurídico bajo el que se fundó la Patria Mexicana, actos de represión por la vía violenta, violaciones a los derechos humanos fundamentales, asesinatos, desapariciones forzadas y un aumento en la corrupción de nuestro país. Es con base en ello que, bajo la premisa "Ningún partido nos representa" hay un sector de la sociedad haciendo un llamado a la abstención y al voto nulo en el proceso de votación del próximo 7 de junio, ante esto, cabe hacer algunos señalamientos del porqué, aunque la premisa es fácilmente defendible y comprobable, la abstención y anulación del voto beneficia únicamente al partido en el poder (cualquiera que esté en turno).
Todo partido político, tiene como funciones principales el de ser la puerta para que la ciudadanía acceda al poder público, el de representar los intereses de algún sector de la población (de ahí la comparativa entre izquierda, centro y derecha dentro del espectro político), así como funcionar de enlace entre el gobierno y los ciudadanos (lo cual responde, o debería responder, a la pregunta "¿Qué hace un partido político mientras no hay elecciones?").
Si uno voltea a ver a su alrededor, fácilmente se puede dar cuenta de que las funciones teóricas de los partidos políticos, dentro de nuestro país, solo son eso, teóricas, ya que en la práctica eso simplemente no existe: Los partidos no le dan al ciudadano la capacidad de participar en el gobierno, ni siquiera a sus afiliados, sino simplemente a un pequeño grupo que conforma su propia élite política en turno; efectivamente, al día de hoy ningún partido representa los intereses de la población (de ahí el pacto por México y la aprobación de reformas con las cuales el grueso de la población está en contra); y mucho menos actúan como enlace entre el gobierno y la ciudadanía (a no ser que sea período de campañas y el gobierno entregue, a través de su partido, despensas, cemento o televisiones); luego entonces, ¿Por qué hemos de participar en un proceso electoral que más parece un circo?.
La respuesta es sencilla: para empezar, el llamado al abstencionismo no sirve de nada, ya que la ley marca que sólo se tomarán en cuenta los votos emitidos, esto es, el que abstiene su voto no protesta ni castiga a nadie, simplemente no existe, ni para bien ni para mal. Por otro lado, si respondemos al llamado al voto nulo, se carecería de bases jurídicas y organizativas para que ésto sea posible, además de que, en realidad, es un llamado sin visión a futuro, ¿Por qué lo digo?, por que se requiere una organización tal que el 25% de los votos emitidos de una casilla electoral sean nulos (reconocidos como tales por los Representantes de Casilla de todos los partidos) para que ésta se nulifique, y sólo si el 25% de las casillas electorales se anulan, la elección se considera nula, un nivel organizativo muy difícil de lograr en un país como México, sumido en la apatía política.
Menciono que este llamamiento no tiene visión a largo plazo puesto que, quienes hacen la convocatoria esperan castigar al régimen y hacer desaparecer muchos partidos al anular la elección, cuando ésto no es así, sino que resulta en algo que les es contraproducente: al anular la elección no se pierde el registro de nadie, ni se cambia el rumbo de las políticas públicas, simplemente se restituye el proceso electoral, esto es, se vuelven a iniciar las campañas políticas con los mismos partidos, las mismas plataformas, únicamente distintos candidatos, esto sin olvidar que quienes están actualmente en un cargo público se mantienen en el mismo mientras no se nombre a un candidato ganador en una elección válida; todo lo anterior significa que no cambiaríamos de gobernantes y las campañas nunca terminarían, un carrusel sin fin.
¿Por qué ayuda, el voto nulo y la abstención, al partido en el poder? tanto el INE como los Institutos Electorales Estatales están compuestos por consejeros previamente propuestos por el ejecutivo respectivo en una terna y aprobados por los respectivos legisladores, es decir, se deben a ellos, ahora bien, los partidos que ganaron la pasada elección son los que más dinero reciben en la actual campaña, para el partido en el poder, es fácil comprar funcionarios y representantes de casilla, un voto por un partido es difícil cambiarlo por otro, pero los votos nulos son cheques al portador, es fácil convertir un voto nulo en un voto por un partido y, por tanto, convertirlos en votos válidos, así mismo, si no se logra (o no reconocen) el porcentaje necesario para anular la casilla o la elección, los votos nulos pasan a ocupar el mismo puesto que la abstención: no le interesan ni al sistema ni a ningún partido, ya que sólo requieren votos válidos para ganar.
Luego entonces, ¿Por qué hemos de participar en este circo?, la respuesta se encuentra en algo desconocido para la gran mayoría de los mexicanos: algo llamado democracia.
Cuando se entienda, en primer término, que la emisión de voto es sólo una pequeñísima parte de la democracia, podremos, como ciudadanos, comenzar a utilizarla como se debe, la democracia no sólo es ir a votar el día de las votaciones, ni tampoco es algo que sólo incluye campañas políticas, la democracia implica, sí, la elección de nuestros representantes (hay que entender que son representantes, no líderes), pero también implica una permanente rendición de cuentas de éstos representantes, implica que la ciudadanía participe en las decisiones de gobierno (a través de consultas populares), implica propuestas de gobierno distintas de un partido a otro (cuando no hay diferencia en el proyecto de gobierno, las campañas se convierten en una simple lucha en lodo entre los candidatos), implica la capacidad de revocación de mandato, implica la exigencia del cumplimiento de las promesas de campaña, implica la autonomía de organizaciones sociales, civiles, ONG's y sindicatos tanto obreros como patronales (el corporativismo que reina en el país -la CTM con el PRI, la COPARMEX con el PAN y la UNT con el PRD- es un acto totalmente antidemocrático).
Se puede cambiar un país de tres maneras:
- Por la vía política: la forma más sencilla, aunque más tardada, pero que también mantiene seguro el país, es la vía electoral a través de los partidos políticos, ha habido naciones que han podido realizar estos cambios por dicha vía, España nos acaba de dar una muestra al asestar un golpe al sistema bipartidista a través de las votaciones. Para lograr estos cambios se requiere una amplia participación política de la ciudadanía, reconociendo a los partidos como sus representantes ideológicos. En nuestro país, la única forma de hacer estos cambios por esta vía es a través de la participación electoral, no con el voto nulo o la abstención, sino participando CON los partidos políticos, escalando en la dirigencia del partido cuyos ideales nos convenzan y realizando los cambios necesarios para que el partido comience a realizar las funciones de ser el enlace con la sociedad.
- Cuando la participación electoral no es suficiente, se requiere de una participación política más intensa, que necesita una mayor organización y un sentimiento nacionalista que le permita a los ciudadanos tener la convicción de sacar al país adelante después de llevarla a cabo: la movilización masiva, reflejo de una amplia participación política en pleno uso de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos. En otros países, como Grecia o Bolivia, esto se ha logrado a través de las centrales obreras independientes, afines no a un partido, sino a una ideología y una plataforma política, en México, la CTM y la UNT han perdido la capacidad de realizar las convocatorias respectivas para articular una huelga general, movimiento que puede lograr los objetivos que actualmente se plantean los que convocan al voto nulo y la abstención: obligar al sistema a cambiar el rumbo, mientras no se de un cambio, nadie regresa a las labores. Actualmente se está articulando, desde las organizaciones más emblemáticas del país, la llamada Nueva Central de Trabajadores, que, a diferencia de otras confederaciones gobernadas por un Comité Ejecutivo "elegido" por delegados nombrados por Comités Locales, se gobierna a través de un Consejo Político Nacional, integrado por todos los dirigentes en turno de todas las organizaciones afiliadas en términos de sus respectivos estatutos.
- Cuando estas dos formas de lucha fallan, sólo queda la insurgencia armada, la forma de lucha más peligrosa para cualquier país, ya que los resultados, en el dado caso de que los revolucionarios venzan a un ejército profesional, serán impuestos por el ejército vencedor, y los puestos serán repartidos entre los generales insurgentes, a pesar de que sus decisiones no sean las de la mayoría; sin olvidar, claro está, que el costo no habrá sido tiempo ni participación, habrá sido sangre y la Nación quedará en una quiebra total.
Muchos piensan que la participación política no puede vencer a las élites establecidas, sin embargo, a una escala mucho menor, existen pruebas de que si es posible:
Si se analizan las actas de los procesos electorales dentro del Sindicato Mexicano de Electricistas, uno puede fácilmente observar que continuamente las élites políticas establecidas son hechas a un lado por participantes que, en muchos casos, son ajenos a éstas élites, en todos los casos se observa que la participación en las urnas supera el 90% de la lista nominal, esto es un fenómeno que el recién creado Morena llama "voto masivo", yo lo llamaría simplemente "Formación Democrática Ciudadana".
De manera personal no puedo confiar en partidos que firmaron un pacto para aceptar todo lo que el ejecutivo proponga, no puedo confiar en un partido apoyado por uno de los presidentes más corruptos y sanguinarios que ha tenido el país como lo es Felipe Calderón (quien apoyó la fundación del Partido Humanista), no puedo confiar en un partido político que dice no ser político (el simple hecho de ser candidato lo convierte a uno en político), no puedo confiar en un partido que en el discurso es leal a un pueblo, pero en la práctica es leal a una sola persona, sin embargo, y a pesar de esto es posible lograr un cambio en el país.
Lograr quitar un gobierno que se sirve a sí mismo y utiliza a su partido para someter a los sindicatos obreros y patronales, así como a la sociedad civil y sustituirlo por un gobierno que se someta al pueblo y utilice su partido como enlace con la sociedad es posible: todo país requiere una clase política, todo régimen democrático requiere partidos políticos (incluso la democracia comunista, caracterizada por un sistema unipartidista requiere la existencia de un partido político para funcionar: su partido comunista), la cuestión está en la calidad moral y política de los integrantes de dicha clase política y en el funcionamiento de los partidos políticos. Cabe aclarar que aquellos que promueven la desaparición de los congresistas y los partidos, en realidad promueven un régimen autoritario y dictatorial tal como las monarquías absolutas.
Si no confiamos en los candidatos, hay que convertirnos en candidatos y demostrarle a la clase política actual cómo se hacen las cosas, si no confiamos en los dirigentes de los partidos políticos, hay que afiliarnos a un partido, escalar en su estructura y demostrarle a esa gente cómo se debe manejar un partido político, si no confiamos en los partidos políticos, hay que organizarnos y construir nuevos partidos para demostrarle a las élites actuales CÓMO SE HACE LA POLÍTICA.
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