México, el país del águila y la serpiente; nación engendrada desde lo más profundo de las junglas, los desiertos, las costas, los valles; Patria de héroes, guerrilleros, artistas, académicos, inventores; cuna de Moctezuma Illuihcamina, Nezahualcoyotl, Cuauhtémoc, Inés, Hidalgo, Morelos, Juárez, Zaragoza, Nervo, López Velarde, Reyes, Paz, Villa, Zapata, Madero, Siqueiros, Rivera, Khalo, Lombardo, Cárdenas, Bosques, Camarena, M. Moreno, Estrada; hogar adoptivo de Trotsky, Castro, Guevara. Es imposible hablar de la historia moderna de la humanidad, de ciencia, de cultura, de arte, de poesía, de filosofía, de diplomacia, incluso de guerra, sin hablar de los Estados Unidos Mexicanos.
A pesar de su fuerza, de su potencial, de su riqueza, de su grandeza, México está sometido, subordinado y secuestrado; vive bajo una permanente dictadura disfrazada de democracia, a grado tal que ha sido objeto de estudio de grandes sociólogos y politólogos a nivel mundial como principal ejemplo de lo que la ciencia política llama pseudo-democracia, los mexicanos vemos cada día con mayor tristeza como nuestros recursos, nuestra riqueza, nuestra esperanza, es arrancada para saciar el hambre de riqueza de unos cuántos; vemos como aquello que una vez distinguió a México entre los grandes de la diplomacia, la doctrina Estrada, está mancillada, pisoteada, desaparecida, olvidada; somos testigos de cómo la clase política actualmente en el poder (no existe una sola clase política, existen varias y sólo una está en el poder) utiliza el derecho internacional para evitar que sus integrantes sean juzgados por corrupción, robo, lavado de dinero. Ni qué decir del nimio poder adquisitivo, los altos índices de pobreza, analfabetismo, desempleo, crímenes de odio y género. Sociólogos, politólogos y otros estudiosos inspiraron películas que reflejan lo peor de la sociedad, pero ni en sus más bizarros sueños imaginaron que el Detroit de Robocop, Ciudad Gótica y el propio guasón moderno, con su excelente crítica social se quedan cortos comparados con lo que se vive en las entrañas de México.
Sin embargo, los personajes al mando de esta clase política, hoy dejaron de lado sus propuestas, sus discursos típicos, sus spots de crecimiento y más de lo mismo y los sustituyeron con discursos y spots que apelan al miedo de los ciudadanos, se escuchan nerviosos, preocupados, aterrados; dirigen sus baterías, sin distinción de colores o propuestas, a un sólo objetivo: Andrés Manuel López Obrador, aquel a quien la sociedad cariñosamente llama Peje, un hombre que en este año 2018 representa todas las esperanzas del pueblo mexicano, tan profundamente lastimado, tan tristemente insultado, por tanto tiempo ignorado. Fuerte responsabilidad cargar en los hombros los anhelos de un pueblo tan magnífico y tan diverso como el mexicano.
Interesante lo que vivimos en este período electoral, por primera vez se observa que el pueblo no se está dejando engañar, que los spots de miedo, los discursos de odio no han tenido ningún efecto en la sociedad, al contrario, con cada palabra del Frankenstein político, cada escudo electoral tricolor que pasean por la calle a expensas de perder su empleo de no hacerlo, se refrenda la decisión de los mexicanos por sacarlos del gobierno y cambiar esta realidad. México es un país de guerrilleros, no porque siempre estemos armados, sino porque en nuestra memoria colectiva está presente la historia de las guerras internas y externas que hemos pasado, algo por lo que los mexicanos no queremos volver a pasar, haciendo del nuestro un pueblo que, a pesar de que ha sido utilizada por unos cuántos en contra de los más, confía en la democracia; hoy se vuelca no sólo hacia las urnas, sino al activismo político, no hay un mexicano que, este 2018, no esté haciendo campaña.
El nuestro es considerado el mejor sistema electoral del mundo, tanto así que tras la instauración de la democracia en Sierra Leona, su gobierno solicitó expresamente al entonces IFE diseñar su sistema electoral, debemos aprovechar este sistema y lo que nos permite hacer: cada ciudadano, sin importar si está afiliado o no a algún partido político, puede participar de lleno en todo el proceso electoral, como funcionario de casilla, representante de partido, observador electoral, sin más requisito que la firma de un simple documento.
Quienes digan que la democracia consiste sólo en la emisión del voto, miente; la democracia es la participación de la población en todos los aspectos de la vida pública, especialmente en los procesos electorales; los mexicanos se han volcado a un candidato, se han volcado a un proyecto de Nación ajeno al neoliberalismo que los gobiernos de la derecha le han impuesto a la fuerza y contra la voluntad del pueblo, está decidido a volcarse a las urnas, pero eso no será suficiente, los enemigos de México, que han corrompido a un partido que en su momento fue un digno representante de la voluntad nacional, tienen a su disposición una gigantesca estructura electoral, y es necesario derrotarla. Si bien es cierto que Andrés Manuel tiene y seguirá teniendo una tremenda responsabilidad, también el pueblo la tiene; tareas que cumplir en lo inmediato y en lo futuro.
Los mexicanos estamos ante una nueva oportunidad de rescatar a nuestra Patria, de avanzar en la construcción de la Independencia política y económica, oportunidad que, quizá, los enemigos de México, internos y externos, no nos vuelvan a permitir, y debemos aprovecharla, es aquí cuando la Patria llama a sus hijos a defenderla, no con las armas, hoy es posible con la participación, con la emisión del voto y la defensa del mismo; hoy los héroes se llamarán Representantes de Casilla; los nuevos próceres de la Patria no necesitan conocer el mantenimiento y operación de un fusil, no necesitan enlistarse con un General insurgente, no necesitan arriesgar su vida, sólo necesitan acercarse a uno de los partidos políticos que están peleando en el campo de batalla electoral y registrarse como un soldado individual, sin afiliación partidista alguna, y estar en la casilla enfrentando los gasolinazos, dándole la batalla a las reformas estructurales entreguistas, evitando que los Duarte pidan fotografías del voto; este 2018 el campo de batalla nacionalista, la defensa de la Patria, la nueva lucha por un México libre, está en las casillas, y sus nuevos héroes serán los representantes.
No basta con votar, no basta con hablar, no basta con escribir. Es necesario aprovechar esta nueva oportunidad, es necesario cerrar filas en torno a la Patria, es indispensable la activación política de la ciudadanía; superar la estructura electoral priísta hará inevitable el resurgimiento de la gloriosa Patria mexicana.
Ante la desesperación priísta, la organización.
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